Poike, el volcán más antiguo

Vista del volcán Poike desde la playa de Ovahe en Isla de Pascua

El volcán Poike fue el primer pedazo de tierra firme que emergió del mar y que junto a posteriores erupciones volcánicas formó el actual territorio de Isla de Pascua. Su ubicación algo lejana y aislada y su difícil acceso hacen de Poike un lugar poco visitado. Sin embargo, este misterioso territorio contiene rincones secretos y antiguas leyendas que invitan a descubrirlo con calma y conocer mejor el pasado de la isla.




Poike, el primer volcán de la isla

Los impresionantes acantilados de la cara norte del volcán Poike

Los impresionantes acantilados de la cara norte del volcán Poike

El nombre de Poike, traducido habitualmente por “cerro o colina”, parece que proviene de la expresión rapanui “Po” (noche); “ike” (romper) que significa “lugar donde se quiebra la noche” porque es el primer sitio de la isla que recibe los primeros rayos del sol naciente.

Efectivamente, el Poike está ubicado en el extremo más oriental de la Isla de Pascua, y es el más antiguo de los tres volcanes principales de la isla, junto al Rano Kau y el Ma’unga Terevaka, que originaron su formación. Se estima que este primer centro eruptivo surgió del mar hace unos 3 millones de años creando la denominada península de Poike, aunque su actividad se mantuvo hasta hace unos 300 mil años. Originalmente esta península fue una isla pero más tarde se unió al cuerpo principal de la isla, por los flujos de lava procedentes del Terevaka y otros centros volcánicos cercanos.



El Poike es ahora un volcán inactivo con una forma cónica bastante simétrica. El cráter principal tiene forma circular y por su parecido con un halo de sol o de luna fue llamado Pua Katiki, aunque en otra versión su nombre significaría “cerro que sirve para vigilar el ganado”. A diferencia de otros cráteres, está totalmente seco y mide alrededor de 150 metros de diámetro y unos 10 metros de profundidad. En su interior crece un pequeño bosque de eucaliptos que corona la cima como un frondoso penacho verde visible desde lejos.

Desde el Pua Katiki, donde el Poike alcanza una altura máxima de 460 metros, se observa una amplia llanura de suave pendiente que abarca una extensión de unos 4,5 Km de este a oeste y 3,5 Km de norte a sur. Esta gran superficie, cubierta casi exclusivamente de un tipo de pasto llamado here hoi (Sporobolus indicus), termina abruptamente en acantilados costeros de 100 metros de altura formados por la continua erosión marina sobre la península de Poike.

Bosques de palma, ocupación humana y deforestación

Vista del Poike con su cima Pua Katiki desde el Ahu Tongariki en Isla de Pascua

Vista del Poike con su cima Pua Katiki desde el Ahu Tongariki

De acuerdo a estudios realizados, se ha descubierto que antiguamente en la región del Poike existía una vegetación alta y abundante. En concreto, se han hallado raíces y frutos fosilizados de una especie similar a la palma chilena (Jubaea chilensis), que sugieren que la isla estaba cubierta en un 70% por este tipo de árbol y que el suelo era bastante fértil.

Hacia el año 1100 d.C. los habitantes de Isla de Pascua se extendieron desde la parte más occidental de la isla, donde estaban concentrados, a otras zonas al norte y al este. Varios grupos llegaron hasta el Poike buscando nuevas tierras de cultivo.



Por alguna razón desconocida, durante el período de construcción de las grandes estatuas, considerada la edad dorada de la isla, se cree que los habitantes de la península de Poike se mantuvieron separados de los demás y apenas participaron en los trabajos de tallado en las canteras de Rano Raraku.

Una prueba de su aislamiento es que sólo dos de las estatuas encontradas en el Poike son de toba lapilli del Rano Raraku, siendo el resto de traquita blanca procedente de los depósitos del Poike.

Vista de Kava Kava Kio'e, el área más erosionada de la isla de Pascua

Vista de Kava Kava Kio’e, el área más erosionada de la isla | Foto: Explora

Sin embargo, a pesar de su confinamiento, los pobladores del Poike prosperaron. A finales del siglo XIII, su número había crecido tanto que se hizo necesario ampliar los terrenos agrícolas para incrementar la producción de alimentos. En menos de 200 años, la deforestación cambió el paisaje original de densos bosques de palma a extensas áreas de cultivo y ceremoniales, que se expandieron desde las laderas inferiores hasta llegar a la parte superior del cráter Pua Katiki.

Este cambio drástico en el ecosistema, ocasionó que la erosión del suelo avanzara rápidamente, arruinando primero el suelo cultivable y enterrando más tarde los altares ceremoniales. En apenas un par de siglos no quedaba un árbol en toda la península de Poike, y en el año 1500 el terreno estaba desnudo, yermo y erosionado. Sus habitantes se vieron obligados a marcharse, volviendo a sus tierras ancestrales de origen. El trágico resultado del Poike fue un presagio de lo que ocurriría en el resto de la isla. Deforestación, erosión y conflictos.

Un ecosistema frágil en recuperación

Reforestación en el area de Kava Kava Kio'e en Poike Isla de Pascua

Reforestación en el area de Kava Kava Kio’e en Poike | Foto: Parque Nacional Rapa Nui

Afortunadamente, los nuevos habitantes han aprendido de los errores del pasado. En los últimos tiempos se ha ido desarrollado una conciencia medioambiental que resulta imprescindible para proteger un ecosistema tan frágil y vulnerable como es el de la Isla de Pascua.

La península de Poike sigue siendo uno de los lugares más afectados por la erosión en la isla. Debido a las lluvias y los fuertes vientos, cada año se pierden miles de toneladas de tierra que van al mar, lo que provoca una disminución de la superficie insular y afecta a la conservación del patrimonio natural e histórico.

Por eso, desde el año 2006, se están llevando a cabo trabajos de reforestación del sector de Poike, liderados por el Parque Nacional Rapa Nui y CONAF, con ayuda de voluntarios locales y visitantes. La plantación masiva de miles de árboles, especialmente en el área de Kava Kava Kio’e,  trata de recuperar el suelo y devolver la capa vegetal que se ha perdido con el tiempo.



Principales lugares de interés

A primera vista el Poike sólo muestra un paisaje de suaves laderas, praderas desoladas y abruptos acantilados que caen a pico sobre el mar. Sin embargo, este singular vértice de la isla contiene varios lugares de interés en los que se mezclan la historia y las leyendas de la Isla de Pascua. Vamos a descubrirlos.

La zanja del Poike

Vista aérea de la zanja del Poike paralela a la carretera actual Isla de Pascua

Vista aérea de la zanja del Poike paralela a la carretera actual | Foto: Flickr

Al pie de ladera inferior del Poike, se aprecia una gran depresión del terreno de unos 3,5 Km de largo que transcurre en paralelo a la carretera actual y que es conocida como la Zanja de Poike. Está formada por una serie de trincheras alargadas de unos 10 a 15 metros de ancho y 2 o 3 metros de profundidad.

La tradición oral habla de una lucha sangrienta y genocida, conocida como la batalla del Poike, que transcurrió en este lugar. Cuenta la leyenda que la tribu de los Hanau E’epe (la clase dominante) se refugió en esta zona para protegerse de la tribu de los Hanau Momoko, quienes se habían rebelado ante los abusos de la tribu rival.

Lee más sobre la leyenda de los Orejas largas y los orejas cortas

Los Hanau E’epe habían cavado una gran zanja a la que prendieron fuego para formar una barrera y defenderse así del enemigo. Sin embargo los Hanau Momoko consiguieron infiltrarse por los extremos del volcán y atacaron por sorpresa a los Hanau E’epe. Viendóse rodeados, retrocedieron hasta el foso, donde fueron arrojados y quemados vivos. Por ese motivo los isleños llaman a la zanja Ko te umu o te Hanau e’epe o “el gran curanto de los Hanau e’epe” .

La batalla del Poike Isla de Pascua

La batalla del Poike | Ilustración de Roy Andersen

Durante excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar se hallaron restos de material quemado. Sin embargo, los arqueólogos no creen que los hechos narrados en la leyenda sean ciertos, puesto que no se han encontrado restos humanos ni armas de piedra. Una posible hipótesis sería que la zanja pudo haberse usado como un gran horno para preparar la comida de los trabajadores de las cercanas canteras de Rano Raraku.

Otra explicación alternativa es que la zanja fue utilizada para cultivar plátanos, caña de azúcar y taro que serían regados por las aguas que bajan por la ladera del Poike. Una vez cosechados los frutos, se procedería a quemar las hojas y tallos antes de una nueva plantación.

Algunos estudios científicos sugieren que la zanja del Poike marca la continuación de la línea costera occidental de la antigua isla de Poike surgida hace miles de años y unida posteriormente al resto de la isla principal por los flujos de lava procedentes del Terevaka. Quizás la propia zanja se formó por los terremotos que acompañaron a estas últimas erupciones. Posteriores modificaciones realizadas por los antiguos habitantes y la inevitable erosión del terreno habrían contribuido a dar el aspecto actual de la enigmática y legendaria zanja de Poike.

Los tres ma’ungas, la “cresta” del Poike

Vista de los tres ma'ungas del Poike desde la costa norte Isla de Pascua

Vista de los tres maungas del Poike desde la costa norte

En la ladera norte de la península de Poike, se levantan tres singulares montículos o domos formados por la superposición de múltiples flujos de lava. Sus nombres comenzando desde la costa al interior son Ma’unga Parehe (cerro despedazado), Ma’unga Tea Tea (cerro blanco) y Ma’unga Vai a Heva (cerro del agua mágica). Estas pequeñas elevaciones, que vistas desde la costa norte forman una llamativa “cresta” sobre la ladera, han sido el escenario de varios episodios de la historia de la isla.

Estas curiosas formaciones geológicas se utilizaron como canteras de traquita, una densa piedra blanca volcánica, con la que esculpieron varias estatuas moai. La mayoría de las estatuas que se han encontrado en Poike se tallaron en este resistente material, aunque unas pocas proceden del volcán Rano Raraku.

Pequeño moai muy erosionado en la cima del Ma'unga Parehe en el volcán Poike Isla de Pascua

Pequeño moai muy erosionado en la cima del Ma’unga Parehe

Además aprovechando su elevada posición, en las reducidas mesetas de cada una de las tres cimas se construyeron pequeños ahu o plataformas ceremoniales utilizadas por sacerdotes y sabios durante sus ritos sagrados. Todavía se pueden ver algunos restos como la pequeña y erosionada estatua en la cima del Ma’unga Parehe, el más próximo al acantilado.

Estos cerros no sólo fueron usados por los nativos de Rapa Nui para honrar a sus ancestros y divinidades, también se fijaron en ellos los españoles que llegaron en 1770 en la segunda expedición europea que arribó a la isla al mando de don Felipe González de Haedo.

La mañana del 20 de Noviembre de 1770 un destacamento de 250 hombres ascendió hasta el cerro Pu’i para reconocer el terreno y completar los detalles del primer mapa cartográfico de la isla. Más tarde, otro grupo formado por 250 soldados, marineros, oficiales y capellanes desembarcaron en la playa de Ovahe con la misión de tomar oficialmente posesión de la isla.

Detalle del mapa dibujado por la expedición española mostrando las cruces sobre el Poike Isla de Pascua

Detalle del mapa dibujado por la expedición española mostrando las cruces sobre el Poike

A este segundo destacamento se le unieron muchos isleños y juntos se encaminaron en procesión hasta el Poike. Después de un difícil ascenso plantaron tres cruces de madera en las cimas de los tres cerros o maungas. Los tres “Viva el Rey” al elevar cada cruz, acompañadas de las salvas de mosquetes más los 21 cañonazos de cada uno de los dos barcos anclados, tuvieron que dejar una fuerte impresión en los antiguos pascuenses.

Se escribió un acta de posesión formal de la isla en nombre de Carlos III, el Rey de España, y la nombraron Isla de San Carlos, en honor de su majestad. El acta, que fue firmada por varios oficiales y tres jefes nativos, es el primer documento escrito conocido que contiene signos parecidos a los de la escritura de las tablillas Rongo Rongo.

Vai a Heva, el agua mágica

La enorme máscara de piedra de Vai a Heva en el volcán Poike Isla de Pascua

La enorme máscara de piedra de Vai a Heva

La colina en forma de cúpula más próxima a la cima del Pua Katiki se denomina Ma’unga Vai a Heva. Su nombre proviene de una enorme cabeza de 3 metros tallada en la pared de la roca, que muestra unos ojos prominentes y una nariz ancha. Los antiguos pascuenses esculpieron este feroz rostro alrededor de una cavidad natural de 2 metros de largo, que fue aprovechada para representar una gran boca abierta y que posiblemente sirvió para recolectar agua de lluvia.

Su nombre (Vai, “agua” ; Heva, “mágica”), según cuenta la tradición,  hace referencia a la leyenda de quien bebía o se sumergía en el agua de esta poza conseguía mantenerse siempre joven. Así que esta singular figura, que recuerda a las antiguas máscaras romanas, sería una especie de Fuente de la Eterna Juventud de la Isla de Pascua.

En la actualidad, la icónica imagen de Vai a Heva es reproducida en pequeñas dimensiones y se puede encontrar en algunos puestos de artesanía pascuense dónde la venden como souvenir. Parece que sus propiedades mágicas han dejado paso a funciones decorativas y más prosaicas como la de servir de cenicero.

Elementos domésticos y altares

Taheta tallada en la roca usada para recoger el agua de lluvia en el Poike Isla de Pascua

Taheta tallada en la roca usada para recoger el agua de lluvia

Como hemos visto, hasta fines del siglo XIV, la península de Poike estuvo poblada por tribus que emigraron aquí en busca de tierras de cultivo donde asentarse. Actualmente todavía se pueden observar varios restos arqueológicos que permiten reconstruir el modo de vida de los antiguos pobladores.

En varios lugares de Poike se han hallado varias tahetas o pequeñas cavidades talladas en la roca que servían para recoger el agua de lluvia, un bien siempre escaso en la isla, al no existir ríos ni arroyos. También se encontraron restos de umu pae, los hornos de piedra que usaban para cocinar.

Pero las ruinas más destacables son las de los ahu o altares ceremoniales dedicados a los ancestros. En la meseta superior del Ma’unga Vai a Heva, unos metros más arriba de la enorme cabeza ritual, se halla el Ahu Vai a Heva, una plataforma de unos 50 metros muy destruida con dos torsos de moai algo retirados, uno de ellos dentro de una pequeña cueva.

Cabeza de moai semienterrada cerca del Ahu Toremu Hiva en el Poike Isla de Pascua

Cabeza de moai semienterrada cerca del Ahu Toremu Hiva

A unos 500 metros de allí, muy cerca del erosionado Ma’unga Parehe se encuentra el Ahu Toremu Hiva, con un muro de piedra bastante destruido y caído en parte sobre el acantilado, en el que se pueden ver trozos de estatuas y una cabeza semienterrada en el suelo.

Cerca del cráter del Pua Katiki aparecen los restos de otro ahu, y un pequeño moai de traquita blanca en el que apenas se distingue la forma humana. Más al interior de la península destaca el Ahu Riki Riki (que significa “pequeñito”) en el que hay varios fragmentos de moai tallados en piedra blanca. 

Por último, en el extremo sureste mirando hacia el Motu Maratiri se encuentra el Ahu One One, una plataforma con el muro frontal recto y el trasero en forma semicircular, construido al borde del acantilado. Aquí no se ha hallado ningún moai, pero es posible que tuviera alguno que pudo haber caído al océano. 

Papa Ui Hetu’u y el mapa de estrellas

Imagen de Papa Ui Hetu'u con los orificios que marcan las Pléyades en el Poike Isla de Pascua

Imagen de roca conocida como “el mapa de estrellas”con los orificios que marcan las Pléyades

En el extremo noreste de la península de Poike existen dos rocas volcánicas, casi ocultas por la vegetación, que se usaron como observatorio astronómico por los antiguos isleños para predecir el cambio de las estaciones. La primera de ellas, es un pequeño afloramiento de basalto llamado Papa Ui Hetu’u, que significa “roca para ver las estrellas”. En su superficie hay varias figuras grabadas entre las que se distinguen 40 anzuelos de pesca o mangai y un petroglifo de una criatura marina que podría ser un pulpo.

A unos 80 metros de distancia, hay otra roca aislada de un metro de altura conocida como el “mapa de estrellas” y en cuya parte superior aparecen 11 cavidades realizadas por el hombre.  Según varios estudiosos, estos pequeños hoyos representan, de forma bastante realista, la constelación de las Pléyades, llamadas Matariki en idioma rapanui. 

Estos dos “observatorios” están situados en el único lugar de la isla donde se pueden ver las Pléyades saliendo y poniéndose sobre un horizonte despejado sobre el océano. Las Pléyades, junto con el Cinturón de Orión, eran constelaciones estelares importantes en Polinesia, ya que su posición en el horizonte marcaban las estaciones y el año nuevo. Los petroglifos de anzuelos y animales marinos de Papa Ui Hetu’u estaban asociados con rituales para asegurar una captura abundante durante la temporada de pesca, que estaba marcada por la evolución de estas estrellas en el cielo.

Ana o Keke, la cueva de las vírgenes

Petroglifos en la entrada de Ana o Keke, la cueva de las vírgenes en Poike Isla de Pascua

Petroglifos en la entrada de Ana o Keke, la cueva de las vírgenes | Foto: Easter Island Travel

La península de Poike esconde algunas de las cuevas más legendarias, recónditas e inaccesibles de la Isla de Pascua. Sin embargo, a diferencia de las populares cavernas del sector de Roiho al pie del Terevaka cuya visita es apta para todos, en el Poike las entradas de las cuevas se ubican en unos acantilados casi verticales, por lo que sólo los viajeros más arriesgados y aventureros se animan a conocerlas.

Sin lugar a dudas, la caverna más famosa del Poike es Ana o Keke, llamada también la cueva de las vírgenes. Se encuentra a unos mil metros al este de Ma’unga Parehe, el erosionado cerro que termina en el acantilado. Su entrada, que está situada a unos 90 metros sobre el nivel del mar y a unos 20 metros bajo el borde del barranco, no es fácil de ubicar sin un guía que conozca el camino.

La cueva es bastante profunda con una longitud de unos 380 metros, y su altura es variable, en algunos tramos alcanza los 2 metros pero en otros no sobrepasa los 30 cm y  obliga a arrastrarse para avanzar por ellos. En la pared derecha de la entrada hay interesantes petroglifos con curiosas símbolos aún por descifrar.

Se cree que esta caverna estaba destinada a las neru, jóvenes adolescentes que eran aisladas y recluidas en su interior. En la oscuridad de la cueva y escasamente alimentadas, las muchachas se conservaban pálidas y estilizadas para prepararlas en futuros ritos religiosos o sexuales relacionados con la fertilidad.

Unos 60 metros más abajo, un poco más al oeste y a unos 10 metros del mar, hay otra cueva llamada Ana More Mata Puku. Con sólo 7 metros de largo y unos 3,5 metros de ancho, esta pequeña caverna era utilizada para guardar a jóvenes muchachos donde se preparaban para ritos relacionados con la ceremonia del hombre-pájaro o Tangata Manu.

Consejos para visitar Poike

La ascensión al Poike no suele ser una prioridad para los viajeros que cuentan con pocos días para recorrer la isla, debido a que la visita de los sitios arqueológicos más importantes ocupará la mayor parte de su tiempo disponible. Sin embargo, para aquellos que tengan la suerte de disfrutar de más de 3 días en Isla de Pascua y les guste practicar un poco de senderismo,  es muy recomendable dedicar una mañana o una tarde para realizar esta excursión.

Cada vez más, las agencias de turismo de la isla están ofreciendo actividades relacionadas con la naturaleza que complementan los clásicos tours organizados, dirigidos básicamente a la observación de los moai.  Las propuestas para el Poike se basan principalmente en realizar un trekking o pasear a lomos de un caballo acompañados por un guía experimentado. Los paseos a caballo constituyen una experiencia única ya que permiten conocer la isla sin prisas y recuperar el sentimiento de aventura.

Lee más sobre Cabalgatas en Isla de Pascua

Para los que no deseen contratar alguna de estas excursiones, existe la opción de subir caminando por cuenta propia, ya que el recorrido es seguro y no demasiado difícil. Sin embargo, debido a que los principales sitios de interés no son fáciles de encontrar sin un guía local, es posible que los pasen por alto y regresen frustrados de la caminata.  

En cualquiera de los casos, es necesario comprar con antelación la entrada al Parque Nacional Rapa Nui. Aunque la entrada tiene una validez de 10 días para recorrer los diferentes sitios arqueológicos, la visita a Orongo y a la cantera del volcán Rano Raraku solo puede realizarse una única vez, por lo que es aconsejable planificar qué se quiere ver cada día.

Más información sobre el Parque Nacional Rapa Nui

Al contrario que en los otros volcanes, en el Poike no existe un puesto del Parque Nacional donde presentar el ticket, pero éste puede ser requerido en cualquier momento por los guardaparques, así que es conveniente tenerlo a mano.

La mayor parte del Poike está cercado con alambre de espino, ya que el área que se visita es usado por los isleños para que paste el ganado. De modo que los locales y los turistas pueden transitar libremente siempre que no molesten a los animales y se respeten las normas del Parque Nacional. 

Otro dato a tener en cuenta es que al ser un terreno rural, en Poike no existen servicios higiénicos ni de alimentación para uso de los visitantes. Los más cercanos se hallan en Rano Raraku, así que es mejor ir preparado y llevar agua y algo de comida.

Conviene llevar protector solar, ropa cómoda y calzado deportivo con suela gruesa, ya que los senderos del recorrido son empinados y pueden ser resbaladizos sobre todo si ha llovido recientemente. A pesar de la poca elevación del Poike, el clima en la cumbre puede ser muy diferente al de la base, así que conviene portar un cortavientos o un impermeable para protegerse de los fuertes vientos y los ocasionales aguaceros.

Aunque el Poike se puede recorrer a cualquier hora, es mejor hacerlo por la mañana temprano o al atardecer para evitar el fuerte sol de las horas centrales, ya que salvo un pequeño bosque de eucaliptos, no hay casi sombras bajo las que protegerse. 

En un día despejado, la vista desde la cima del Pua Katiki es increíble. Hacia el noroeste se observa la costa norte y en el suroeste se distingue el Ahu Tongariki, el volcán Rano Raraku y a lo lejos el Rano Kau. Sin embargo, si el día está lluvioso no merece la pena realizar el esfuerzo porque la experiencia puede ser frustrante.

Cómo llegar a Poike

Poike se sitúa a unos 20 Km de Hanga Roa. La ruta más corta es salir por la avenida Hotu Matu’a que va al aeropuerto. Después de llegar al final se sigue la carretera que atraviesa la isla en dirección a Anakena durante 2,5 Km hasta tomar el primer desvío a la derecha que conduce a la carretera de la costa sur. Se continúa hasta Tongariki y unos 2 Km después hay un pequeño desvío que conduce a una pequeña casa. En ese punto se deja el vehículo y se comienza el ascenso por los senderos para explorar el volcán. 

Existen otro acceso, en el punto conocido como Mahatua. ubicado en la costa noreste del Poike y que se halla a algo más de 2 Km del primer punto continuando por la carretera que bordea la ladera del volcán.

Lee más sobre Cómo moverse en Isla de Pascua

Si no se quiere contratar un tour que incluye el transporte, la forma más fácil de llegar es alquilando un automóvil, un quad o una bicicleta. Otra opción sería tomar un taxi para que los lleven a Poike y los recojan después a una hora acordada.

Por último, el autobús turístico Ara Moai tiene una parada en Poike. Consulta aquí los horarios en los que pasa.

Mapa de ubicación



Lugares cercanos

Te puede interesar…

Menu
×
Simple Share Buttons