Ana o Keke, la cueva de las vírgenes

Entrada de la cueva Ana o Keke en el acantilado de Poike

Entrada de la cueva Ana o Keke en el acantilado de Poike | Foto: Mike Green

Uno de los lugares más famosos, míticos y menos visitados del volcán Poike es la cueva Ana o Keke. Esta caverna, con una recóndita ubicación, también es conocida como la cueva de las vírgenes ya que antiguamente algunas muchachas jóvenes eran confinadas en su interior para proteger su pureza y mantener la blancura de su piel.

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En busca de la blanca palidez

En las últimas décadas la moda de broncearse o “ponerse moreno” se ha impuesto en el mundo occidental como un nuevo canon de belleza. Los hombres y, en mayor medida, las mujeres invierten tiempo y dinero para conseguir un bronceado perfecto.

Sin embargo, esto no ha sido siempre así. Solo hay que recordar que desde la época medieval se alababa “la piel nívea y el cuello de marfil” de las damas europeas. Y si miramos en otras partes del mundo, como en Asia, las mujeres siguen obsesionadas en conseguir una tez lo más blanca posible y para ello no dudan en utilizar cremas, parasoles y prendas que las protejan del sol.

Además de un rasgo de belleza, tener la piel clara y lo más blanca posible siempre se ha considerado un importante símbolo de estatus. Al fin y al cabo, las personas de clase alta no tenían (ni tienen) que estar de “sol a sol” como los obreros o campesinos para desempeñar sus tareas, sino que permanecían a cubierto.

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Poki huru hare, el alto precio de la belleza

Los antiguos nativos de Rapa Nui también valoraban y propiciaban la blancura de la piel. Era un orgullo para los padres tener hijos de color blanco. Según cuenta la tradición, los niños más hermosos eran seleccionados para ser “poki huru hare”, es decir, niños destinados a permanecer en casa.

Se les “encerraba” en grandes casas Koro donde permanecían casi todo el día. Solo los padres les podían llevar comida y apenas salían para jugar con otros niños y respirar un poco de aire fresco. Podría decirse que su belleza los condenaba a una infancia de reclusión y aburrimiento.

Ana Hue Neru, un lugar de iniciación

Carroza durante el Festival Tapati que representa a ana o Keke la cueva de las vírgenes

Carroza durante el Festival Tapati que representa a la cueva de las vírgenes

Además de “guardar” a los jóvenes en casas también se les escondía en cavernas. Se ignora si el uso de cuevas formaba parte de la práctica del “poki huru hare” o se trataba de un rito social o religioso por si mismo.

Las cuevas utilizadas para custodiar a los muchachos y doncellas eran conocidas como Ana Hue Neru, que significa cuevas dónde se reúnen las vírgenes (neru en idioma rapanui).

No se conocen realmente los detalles de este antiguo ritual. Parece que se escogía un pequeño grupo de jóvenes púberes, que eran recluidos en estas cuevas, con el propósito principal de blanquear su piel y preservar así su pureza.

Algunos estudiosos piensan que estos rituales estaban relacionados con la ceremonia del hombre-pájaro o Tangata Manu que se celebraba en Orongo. Tal vez, las jóvenes permanecían aisladas durante meses, guardando su celibato y castidad, mientras esperaban el matrimonio con el vencedor de la competencia o con algún joven perteneciente a un clan gobernante.

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Otros piensan que la palabra neru no tiene la connotación de virgen, desde un punto de vista sexual, sino más bien que indica pureza. La virginidad no era un asunto tan relevante como la fertilidad en las creencias de los pueblos de la Polinesia. De hecho, se cree que tal vez las jóvenes fueran instruidas por mujeres mayores en actos de iniciación sexual y artes amatorias.

Lo que es seguro es que las pobres adolescentes se aburrirían mortalmente. Para luchar contra el tedio, parece que se peinaban, se dejaban las uñas muy largas, se adornaban con pigmentos naturales (kie’a), cantaban y jugaban al Kai Kai donde formaban figuras con hilos. Además, sin apenas espacio para moverse y pobremente alimentadas, seguramente muchas jóvenes se enfermaban y algunas morían.

No se sabe cuándo comenzó y cómo termino esta costumbre. Según cuenta el padre Sebastian Englert, la última neru fue una mujer que contrajo matrimonio en 1850, así que parece que el ritual dejó de practicarse incluso antes de la llegada de los primeros misioneros a mediados del siglo XIX.

Dos de las cuevas Ana Hue Neru utilizadas para los rituales neru están situadas en el acantilado norte del volcán Poike. Una es la famosa Ana o Keke, destinada a las niñas y la otra es la poco conocida Ana More Mata Puku, ubicada a poca distancia, que estaba destinada a los muchachos.

Ana o Keke, una cueva difícil y sinuosa

Vista desde el interior de Ana o Keke

Vista desde el interior de Ana o Keke | Foto: Flickr

Debido a su remota y escondida ubicación, no resulta extraño que la cueva Ana o Keke solo fuera conocida por los isleños hasta tiempos recientes. El primer europeo que la visitó fue el padre Sebastian Englert. En 1955 se la mostró al explorador Thor Heyerdahl, quien la describió con emoción en su famoso libro Aku Aku, dándola a conocer al resto del mundo. Desde entonces, varias expediciones de espeleólogos españoles, polacos y alemanes han visitado la cueva y han realizado estudios más exhaustivos.

El nombre de Ana o Keke ha sido traducido como “la cueva de inclinación del sol”. Este significado podría hacer referencia a la caída del sol en la tarde, y al hecho de que a cierta hora los rayos del sol no penetrarían en la cueva y por tanto sus ocupantes estarían “a salvo” de la luz.

Ana o Keke, como las mayorías de las cuevas de la isla, se formó cuando hace miles de años la lava fluyó desde Pua Katiki, el cráter principal del Poike, en dirección a la costa formando un tubo al enfriarse. Actualmente la cueva tiene una longitud de unos 400 metros de largo, una anchura de unos 2 metros y una altura variable que en algunos tramos alcanza 1,8 m pero en otros no sobrepasa los 30 cm, lo que obliga a arrastrarse para avanzar por ellos.

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En la cueva hay mucha humedad, debido a que existe una constante filtración de agua que origina charcos y pequeñas lagunas. Estas acumulaciones de líquido, que en ocasiones han impedido algunas exploraciones, resultaban vitales para que las jóvenes neru pudiesen abastecerse de agua potable.

La cueva, que presenta un recorrido siempre ascendente, termina en una pequeña cámara abovedada de unos 2 m de alto por 2 m de ancho. Aquí se encontraron un hacha y un martillo de obisidiana (toki) y marcas de estas herramientas en el techo y las paredes. Parece que los antiguos rapanui intentaron conectar la cueva con la superficie exterior, pero seguramente la falta de luz, de oxígeno y la dificultad de la tarea les hizo desistir.

Al contrario que en otras cuevas, apenas se han encontrado útiles o restos humanos en Ana o Keke, salvo un par de dientes. Es posible que la intensa humedad interior haya favorecido la descomposición de los huesos y de cualquier otra materia orgánica. Los vestigios más interesantes que aún se conservan son unos extraños petroglifos situados a la entrada de la cueva.

Los petroglifos de Ana o Keke

Petroglifos en la entrada de Ana o Keke, la cueva de las vírgenes en Poike Isla de Pascua

Petroglifos en la entrada de Ana o Keke, la cueva de las vírgenes | Foto: Easter Island Travel

El principal punto de interés de Ana o Keke se halla en la pared derecha de la entrada a la cueva. Se trata de una serie de extraños petroglifos o grabados en la roca que ocupan un espacio de algo más de 4 metros de largo por 1 metro de ancho.

Lo que más llama la atención de los trazos grabados de Ana o Keke es que no se han encontrado en ningún otro lugar de la isla. Y así mismo, sorprende que los símbolos más comunes que se repiten en los miles de petroglifos repartidos por Rapa Nui, tampoco se encuentran en la cueva de las vírgenes. Así, por ejemplo, no aparece la máscara de Make Make, ni el Tangata Manu o el símbolo komari (vulva femenina), todos ellos asociados al culto del hombre pájaro.

Además en Ana o Keke, parece que los símbolos no están dispuestos al azar como en otros lugares, sino que según algunos expertos piensan que describen una historia o un evento en particular. El padre Sebastian Englert y más recientemente Hartwig-E. Steiner se dedicaron a transcribir los signos para facilitar su estudio y una posible interpretación.

Transcripción de los petroglifos de Ana o Keke realizados por Sebastian Englert

Transcripción de una parte de los petroglifos de Ana o Keke realizados por Sebastian Englert

Entre los símbolos encontrados en Ana o Keke, aparecen figuras más o menos realistas que parecen representar plantas, peces, pájaros, una ballena, una canoa, un rei miro (adorno pectoral) y un toki (herramienta de tallado). Destaca especialmente la figura de lo que parece ser medio cuerpo de un inquietante y extraño ser con cabeza en forma de rombo, grandes orejas y los brazos levantados mostrando unos dedos o garras curvas.

También se muestran varios símbolos geométricos como una cruz, una elipse y varias series de lineas de puntos. Algunas teorías opinan que estos puntos podrían conformar una especie de calendario que indicara las fases de reclusión de las neru o las diferentes posiciones del sol a lo largo del año.

En otra sección, hay unos signos que algunos relacionan con espermatozoides y un grabado que se asemeja a un útero con las trompas incluidas. Considerando que el ritual de las neru se asociaba a la fertilidad, esta interpretación no sería descabellada si nos olvidamos, claro, de que no existían microscopios ni suficientes conocimientos anatómicos para reflejar estos detalles en la antigüedad.

Ana o Keke, fuente de inspiración

Poster francés de la película Rapa Nui

Poster francés de la película Rapa Nui

La ubicación, el misterio y el misticismo de la cueva Ana o Keke y los posibles rituales asociados a ella han despertado la imaginación de escritores, músicos y artistas. Viajeros y estudiosos de la isla recopilaron las letras de varias canciones antiguas que hacen referencia a la cueva y las neru. Transcribimos dos de ellas.

Canción registrada por Alfonse Metraux

Ka huru koe, neru e, i te ana.
Tautau ipu kiea o nga neru.
Tuai era ka huru koe, neru e.
A te manava he mate,
Ka huru koe, neru e,
Ka huru kataia ritorito.
Estás aislada, oh neru, en la cueva.
Colgando está la calabaza con rojo ocre de la neru.
Has estado recluida durante mucho tiempo, O neru.
Estoy enamorado,
Estás aislada, oh neru,
Al estar aislada, te has vuelto blanca.

Canción registrada por Sebastian Englert

Ka huru koe, e neru e,
Ka huru, ka hakarito koe, [e] neru e,
I te ana tautau ipu ki‘ea
O te nga neru tuai;
Koro hora, ka ea ki runga,
I te tonga, ka topa ki raro,
Ka huru, ka ritorito koe, e neru e!
Permanece (en la cueva), oh neru,
Permanece (en la cueva) para blanquear tu piel, oh neru,
En la cueva donde cuelgan las calabazas con ki‘ea,
De los antiguas neru;
En verano puedes subir,
En invierno deberías bajar,
Permanece (en la cueva) para tener la piel blanca, oh neru

La cueva ha inspirado también a músicos extranjeros que después de visitar la isla de Pascua han quedado cautivados por su historia y sus leyendas. El músico Enrique Plazaola compuso una canción llamada «Ana o Keke». Escúchala aquí.

Una historia de película

La historia de las doncellas confinadas para blanquear su piel tampoco podía faltar en la superproducción de Hollywood que tanto influyó en la historia reciente de la isla. En la película Rapa Nui, producida por Kevin Kostner en 1994, hay una escena en la que se recrea el ritual de las neru.

En la cinta, la protagonista, interpretada por Sandrine Holt, es descendida con ayuda de una estructura de troncos hasta la entrada de la cueva. Antes de ser confinada se vuelve para observar por última vez la puesta de sol en el horizonte. Después no podrá salir hasta pasadas varias semanas, durante las que recibe las visitas nocturnas de un enamorado Jason Scott Lee.

La localización de la escena que se muestra en la película no es correcta, ya que según se aprecia en la pantalla, se rodó en el otro extremo de la isla, en los acantilados del volcán Rano Kau, concretamente en el área de Mata Ngarau. Suponemos que eligieron ese lugar por ser más escenográfico y sobretodo por ser más fácil el acceso que hasta el vertiginoso precipicio del volcán Poike.

Ana More Mata Puku

Muy cerca de Ana o Keke se halla la otra cueva tipo Ana Hue Poki. Se trata de Ana More Mata Puku. Está ubicada a unos 60 metros al noroeste y 80 metros más abajo que Ana o Keke. Su entrada, que se sitúa a solo 10 metros sobre el nivel del mar, es difícil de hallar y el acceso es muy complicado y peligroso. Solo unos pocos expertos y estudiosos la han visitado.

Esta cueva, como complemento a Ana o Keke, estaba destinada para recluir a los jóvenes de sexo masculino. No se sabe cual era el propósito de encerrar a los muchachos en un lugar tan abrupto. La cueva es mucho más pequeña que la destinada a las chicas y tiene una forma trapezoidal, con una profundidad de algo más de 6 metros y una anchura máxima de 6 metros en la abertura y de 3 metros en el fondo. La altura media es de 1,4 m lo que permite moverse con facilidad agachándose un poco.

Aquí también se han descubierto unos pocos petroglifos de formas sencillas pero difíciles de descifrar. Se dice que uno de ellos podría representar un barco europeo con tres mástiles. Estas imágenes de barcos sí aparecen en otros lugares de Rapa Nui, como en Ana Kai Tangata o en el torso del moai Ko Kona He Roa, y son una muestra del efecto que causaron los primeros navegantes europeos en los antiguos isleños.

Consejos para visitar Ana o Keke

Lo primero que debemos advertir es que la visita de Ana o Keke no está contemplada en las rutas habituales que se pueden realizar en el Parque Nacional Rapa Nui. De hecho, el propio sector de Poike no forma parte de los circuitos turísticos de las grandes agencias ya que sólo puede recorrerse caminando.

Sólo unos pocas agencias locales ofrecen visitas personalizadas al volcán Poike y sus misterios escondidos. Las propuestas se basan principalmente en realizar un trekking o pasear a lomos de un caballo acompañados por un guía experimentado. Los paseos a caballo constituyen una experiencia única ya que permiten conocer la isla sin prisas y recuperar el sentimiento de aventura.

Existe la opción de subir caminando por cuenta propia, ya que el recorrido es seguro y no demasiado difícil. Sin embargo, debido a que los principales sitios de interés no son fáciles de encontrar sin un guía local, es posible que los pasen por alto y regresen frustrados de la caminata.

Si se quiere visitar la cueva de Ana o Keke, recomendamos encarecidamente contratar los servicios de un guía local. Una buena opción es Samuel Atán de Ruta Rapa Nui que desvelará a los interesados toda su sabiduría.

Más información de Ruta Rapa Nui

¡Atención! El acceso para visitar la cueva Ana o Keke es complicado y peligroso. La entrada está situada en la pared de un acantilado de 130 metros de altura y para llegar a ella hay que caminar por un estrecho sendero y librar rocas de 2 metros de altura. Cualquier tropiezo o mal paso puede provocar una caída que ocasione la muerte.

Al contrario que en los otros volcanes, en el Poike no existe un puesto del Parque Nacional donde presentar el ticket, pero éste puede ser requerido en cualquier momento por los guardaparques, así que es conveniente tenerlo a mano.

Más información sobre el Parque Nacional Rapa Nui

La mayor parte del Poike está cercado con alambre de espino, ya que el área que se visita es usado por los isleños para que paste el ganado. De modo que los locales y los turistas pueden transitar libremente siempre que no molesten a los animales y se respeten las normas del Parque Nacional.

Otro dato a tener en cuenta es que al ser un terreno rural, en Poike no existen servicios higiénicos ni de alimentación para uso de los visitantes. Los más cercanos se hallan en Rano Raraku, así que es mejor ir preparado y llevar agua y algo de comida.

Conviene llevar protector solar, ropa cómoda y calzado deportivo con suela gruesa, ya que los senderos del recorrido son empinados y pueden ser resbaladizos sobre todo si ha llovido recientemente. A pesar de la poca elevación del Poike, el clima en la cumbre puede ser muy diferente al de la base, así que conviene portar un cortavientos o un impermeable para protegerse de los fuertes vientos y los ocasionales aguaceros.

Cómo llegar a Ana o Keke

Ana o Keke está situada a unos 900 metros del cerro Mau’nga Perehe, el último de los tres cerros que se levantan en la ladera norte del Poike, y que presenta una gran erosión por su cercanía al acantilado.

La entrada a la cueva está solo a unos 20 metros por debajo del borde de la pendiente, pero la fuerte inclinación, el terreno resbaladizo y su recóndita ubicación hacen muy difícil el acceso. Un pequeño hito de piedras indica el lugar de la entrada.

La península de Poike se sitúa a unos 20 Km de Hanga Roa. La ruta más corta es salir por la avenida Hotu Matu’a que va al aeropuerto. Después de llegar al final se sigue la carretera que atraviesa la isla en dirección a Anakena durante 2,5 Km hasta tomar el primer desvío a la derecha que conduce a la carretera de la costa sur. Se continúa hasta Tongariki y unos 2 Km después hay un pequeño desvío que conduce a una pequeña casa. En ese punto se deja el vehículo y se comienza el ascenso por los senderos para explorar el volcán.

Existen otro acceso, en el punto conocido como Mahatua. ubicado en la costa noreste del Poike y que se halla a algo más de 2 Km del primer punto continuando por la carretera que bordea la ladera del volcán.

Lee más sobre Cómo moverse en Isla de Pascua

Si no se quiere contratar un tour que incluye el transporte, la forma más fácil de llegar es alquilando un automóvil, un quad o una bicicleta. Otra opción sería tomar un taxi para que los lleven a Poike y los recojan después a una hora acordada.

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