Orongo, la aldea ceremonial





Un emplazamiento sagrado y espectacular

La aldea de Orongo está situada en el borde más estrecho del volcán Rano Kau

La aldea de Orongo está situada en el borde más estrecho del volcán Rano Kau

La aldea ceremonial de Orongo es uno de los sitios arqueológicos más interesantes y espectaculares de Isla de Pascua. Se encuentra ubicada en la parte suroeste del volcán Rano Kau, en una estrecha franja entre el borde del cráter que rodea la laguna y el precipicio que baja casi perpendicularmente al mar, frente a los islotes Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao.

La aldea de Orongo era habitada de manera estacional por los jefes y personajes principales de las antiguas tribus, que esperaban recoger el primer huevo sagrado del pájaro manutara en los meses de la primavera.

Se trataba de una celebración de origen religioso, en honor del dios creador Make Make, que alcanzaba su clímax durante la competencia del Tangata Manu. Los que tomaban parte en esta ceremonia, vivían durante ese tiempo en casas que estaban especialmente construidas para este fin y que presentan un tipo arquitectónico especial.

Las casas de la aldea ceremonial

Casas de Orongo

Casas de Orongo

Se cree que las primeras construcciones de Orongo no estaban relacionadas con el culto al manutara. De hecho, justo antes del inicio de la aldea, en el borde que mira a la laguna, se encuentran los restos de un pequeño ahu o plataforma. Solo se conserva la base a ras de suelo de un único moai, que según algunas hipótesis podría tratarse del famoso moai Hoa Hakananai’a.

Al frente del ahu se pueden observar unos orificios en las piedras, que podrían haber sido usados como observatorio astronómico para determinar la posición del sol.



Las primeras casas de piedra en Orongo parecen haberse construido hacia el 1400 d. C. a partir del afloramiento de rocas que se eleva en lo que actualmente sería el centro de la aldea.

Con el tiempo y en especial en torno a la ceremonia del Tangata Manu, se llegaron a construir 54 casas alineadas en el borde del cráter, formando tres conjuntos independientes que miran hacia el mar. Casi todas las casas fueron saqueadas y destruidas durante las diferentes expediciones europeas y reconstruidas varias veces en las últimas décadas.

Detalle de los muros y accesos de las casas de Orongo

Detalle de los muros y accesos de las casas de Orongo

En los bordes del cráter abundan unas losas laminares de basalto, llamadas keho. Este fue el material utilizado para levantar los gruesos muros rellenos que alcanzan los 2 metros de espesor. El techo está formado por lajas más largas, colocadas horizontalmente sobre los muros a modo de bóveda. Sobre éstas ponían otras lajas más pequeñas. Por último se cubría el techo con un grueso relleno de tierra y piedras sobre el que crecía la hierba, dando estabilidad a la construcción y protección contra la intemperie.

Las casas tienen planta ovalada con una longitud variable de entre 6 a 12 metros y una anchura máxima de unos 2 metros. La altura interior es escasa, de 1 a 2 metros en el mejor de los casos, ya que en la mayoría no se puede estar de pie. Algunas están comunicadas entre sí por estrechos pasillos.

El acceso a las casas, se encuentra en el frente que da al mar y su reducido tamaño en forma cuadrada, obliga a entrar y salir gateando e incluso a arrastrarse. Esta era la única abertura en la estructura por donde penetraba la luz, por lo que el interior oscuro y de difícil ventilación, sólo se usaba para dormir.

Casa a medio restaurar donde se aprecia la forma de construcción Orongo

Casa a medio restaurar donde se aprecia la forma de construcción

Al ingresar a la aldea, cerca del borde del acantilado, se encuentran dos casas que fueron dejadas sin restaurar intencionadamente, para apreciar su estructura interna.

La idea de construir aquí casas con muros sólidos en vez de usar fibras vegetales como en las tradicionales casas-bote (hare vaka o hare paenga) que se encuentran en el resto de la isla, surgió de la necesidad de protegerse de los fuertes vientos que azotan este lugar.




De hecho, parece que la primera opción de vivienda fueron las hare paenga, como así lo demuestran los bloques reciclados de basalto de antiguas casas-bote encontrados en algunos muros y en especial en los vanos de algunas de las estrechas puertas. Sin embargo, la adversa climatología, la disponibilidad de las lajas de basalto como materia prima y la aplicación de una técnica de construcción más simple, llevaron al diseño de un conjunto arquitectónico único en la isla.

Las pinturas rupestres

Pinturas sobre piedras laja en el interior de una de las casas de Orongo

Pinturas con figuras de Ao en el interior de una de las casas de Orongo | Foto: MAA Consultores

En el interior de algunas de las casas, se han encontrado interesantes pinturas relacionadas con la ceremonia del hombre pájaro. Generalmente se pintaban las grandes losas verticales de la pared opuesta a la entrada de la casa, de modo que recibían la iluminación procedente del exterior.

Se utilizaron pigmentos naturales de color rojo, negro y blanco para representar diferentes diseños. Los más repetidos son la figura del Tangata Manu u hombre pájaro, en solitario o en parejas; la figura del Ao (bastón ceremonial en forma de remo) con caras humanas muy esquemáticas; y la máscara del dios Make Make con grandes órbitas.

Pinturas representando a dos hombres pájaro enfrentados y a un manutara en Orongo

Pinturas representando a dos hombres pájaro enfrentados y a un manutara | Foto: Gerogia Lee

Otro motivo muy interesante y repetido es el de los barcos europeos de vela, similares a los encontrados en la caverna de Ana Kai Tangata. Esta representación conjunta de barcos y aves encontrada tanto en la cueva como en la aldea ritual, confirma una fuerte conexión entre ambos lugares.

Los investigadores sugieren que durante cierto periodo de la historia los isleños consideraron a los visitantes europeos como mensajeros del más allá, llegando y desapareciendo en el océano al igual que las aves migratorias. Esta curiosa relación pudo haber sido reforzada por el hecho casual de que gran parte de las visitas de los barcos que llegaban a la Isla de Pascua, coincidían con la primavera y el otoño austral, época en la que tenía lugar la ceremonia del hombre-pájaro.

Lamentablemente gran parte de las pinturas se han perdido, ya que muchas de esas losas fueron saqueadas por sucesivas expediciones y se muestran ahora en varios museos repartidos por el mundo. De las pocas que quedan en su lugar de origen, su estado de conservación se ha visto afectado debido a la humedad interior de las casas, por lo que apenas se reconocen los detalles y colores.

El moai Hoa Hakanani´a

Vista frontal y lateral del moai Hoa Hakananai’a

Vista frontal y lateral del moai Hoa Hakananai’a | Foto: Museo Británico

Uno de los elementos más impresionantes de la aldea de Orongo era un moai de basalto llamado Hoa Hakananai’a, que podría traducirse como “el rompeolas”. Este moai, de 2,5 metros de alto, es único no sólo porque fue realizado en basalto, la materia prima más dura disponible, sino también porque representa la continuidad y el cambio que estaba ocurriendo en la antigua cultura.

Este moai creaba una conexión crucial entre el antiguo culto a los ancestros y el nuevo culto al hombre pájaro. En su frente muestra la forma clásica del período del florecimiento de las grandes estatuas y en la espalda, aparecen grabados todos los motivos que representan la siguiente fase: tangata manu (hombre pájaro), ao (remo de doble pala, símbolo del poder), y komari (vulva, símbolo de la fertilidad).

Leer más sobre Hoa Hakananai’a, el amigo robado

Este moai excepcional, que pudo formar parte del primitivo ahu de Orongo, se encontraba semi-enterrado en el interior de una de las casas del sector central de la aldea, llamada Taura Renga. Fue extraído en 1868 por la tripulación del barco de guerra inglés Topaze, y se encuentra desde entonces en el Museo Británico de Londres. El otro nombre por el que tristemente se conoce a este moai es “el amigo robado”.

Los petroglifos de Orongo

Petroglifos de hombres pájaro en Mata Ngarau

Petroglifos de hombres pájaro en Mata Ngarau

Las rocas alrededor de la aldea están cubiertas con más de 1.700 petroglifos, con lo que Orongo es el lugar con la mayor concentración de arte rupestre de toda la isla.

Aunque se han hallado grabados en varios puntos de Orongo, el foco que atrae toda la atención es el último conjunto de casas situado en el extremo inferior del risco, que desciende hasta el enorme “bocado” del cráter conocido como Kari Kari.

En este lugar llamado Mata Ngarau, la construcción que contiene seis cámaras individuales conectadas entre sí, está adosada a dos conjuntos naturales de rocas, formando un semicírculo que rodea un pavimento de piedra más o menos llano.

Roca natural grabada con petroglifos

Roca natural grabada con petroglifos

Tanto las rocas como el pavimento están casi totalmente cubiertos con grabados, algunos muy borrados por el paso del tiempo. Una parte de los grabados están cubiertos por la estructura de las casas, lo que demuestran que algunos debieron realizarse antes de su construcción.

El tema o motivo principal que destaca entre los centenares de relieves, es una figura con cuerpo humano en posición fetal y cabeza de pájaro de largo pico, que parece representar al ave fragata (aunque el ritual se basaba en el gaviotín de pico más corto). Se trata del ser mitológico conocido como Tangata Manu u hombre pájaro.

Salvo alguna excepción, todas las imágenes aparecen de perfil, algunas representan parejas de estos seres enfrentados y tres de ellas muestran al hombre pájaro sosteniendo un huevo en su mano. Se han contado más de 400 figuras de esta clase en Orongo. Una posible interpretación es que cada imagen representa a un ganador de la competencia.

Relieve de Make Make junto a un hombre pájaro en Orongo

Relieve de Make Make junto a un hombre pájaro

A parte de las abundantes siluetas del tangata manu, el resto de petroglifos muestran también animales como aves marinas, peces y tortugas; y otros dos motivos muy repetidos.

El primero es una cara de grandes ojos, semejante a una máscara o antifaz que se cree que representa al dios Make Make. En algunas de estas caras destaca una prominente nariz que recuerda a los genitales masculinos.

El segundo es la vulva femenina o komari, que es el diseño más común en el arte rupestre de la isla. En Orongo hay más de 300 y también se encuentran dentro de las casas ceremoniales. Este interés en los símbolos de la fertilidad, es más relevante en la última fase de la antigua cultura rapanui, ya que muchos están grabados sobre los dibujos de los hombres-pájaro.

La ceremonia del hombre pájaro

Vista de los islotes o motus desde Mata Ngarau

Vista de los islotes o motus desde Mata Ngarau

No se conoce en detalle cómo surgió la competencia del hombre pájaro o tangata manu. Según la tradición, una vez abandonado el culto a los ancestros que representaban los moai y dada la pérdida de prestigio del antiguo orden político y religioso, surgen grupos tribales enfrentados deseosos de tomar el poder.

Hacia finales del siglo XVII, se establece que la mejor forma de alcanzar el poder es mediante una competencia anual con sede en Orongo, donde el ganador gozaría de una serie de derechos y privilegios sobre sus rivales durante su período de mandato.

Al aproximarse la primavera, los grupos más poderosos se organizaban para participar en la competencia. Se reunían en la gran aldea de Mataveri, para luego subir en el momento oportuno hasta Orongo. Cada clan elegía a un representante, el hopu manu.

Conoce más sobre la competencia del hombre pájaro o Tangata Manu

En el momento culminante de las fiestas y rituales, debían descender el acantilado de Orongo y nadar hasta el Motu Nui con la ayuda de flotadores de totora llamados pora.

Allí debían esperar la llegada de las aves marinas, hasta que alguno de ellos pudiera conseguir el primer huevo del Manutara. El ganador anunciaba a los suyos el resultado, lo que inmediatamente convertía a su jefe en el elegido por Make Make para convertirse en el tangata manu de esa temporada, hasta la siguiente primavera.

Actualmente, algunas de las pruebas que tienen lugar durante el Festival Tapati Rapa Nui están inspiradas en la competencia del hombre pájaro, así que quien tiene la suerte de asistir podrá rememorar las antiguas tradiciones de la isla.

Consejos para visitar Orongo

Visitantes en la aldea de Orongo Isla de Pascua

Visitantes en la aldea de Orongo

La visita a Orongo se puede hacer contratando alguno de las excursiones que ofrecen la mayoría de las agencias de turismo de la isla. La aldea ceremonial de Orongo está incluida en sus tours de medio día, que cuentan con guía y transporte, donde se visita además la cueva de Ana Kai Tangata y el volcán Rano Kau.

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La otra opción es hacerlo por cuenta propia. En ese caso habría que alquilar un vehículo o llegar caminando.

En cualquiera de los casos, es necesario comprar con antelación la entrada al Parque Nacional Rapa Nui para poder ingresar al recinto. Aunque la entrada tiene una validez de 10 días para recorrer los diferentes sitios de interés, la visita a Orongo y a la cantera del volcán Rano Raraku solo puede realizarse una única vez.

Más información sobre el Parque Nacional Rapa Nui

Se debe presentar el ticket en las dependencias del Parque Nacional, cuyo acceso permanece abierto hasta las 18:00 h. Aquí se exhiben varios paneles explicativos del lugar y disponen de servicios higiénicos para uso de los visitantes.

Conviene llevar alguna prenda de abrigo, ya que debido a la altura y la posición desprotegida frente al océano, en Orongo suele haber bastante viento y en ocasiones puede hacer frío.

Aunque la visita a Orongo resulta impresionante a cualquier hora, destaca especialmente al atardecer, ya que el sol ilumina las casas y petroglifos con su cálida luz mientras se pone detrás de los míticos islotes.

Cómo llegar a Orongo

Inicio del sendero Te Are O Te Ao que conduce al Rano Kau y a Orongo

Inicio del sendero Te Ara O Te Ao que conduce al Rano Kau y a Orongo

Hay varias formas de llegar a Orongo en vehículo o a pie. En auto, desde Hanga Roa hay que tomar la carretera hacia el aeropuerto y girar a la derecha. Se pasará por la única gasolinera de la isla y sólo hay que continuar todo el camino hacia arriba hasta llegar al final del mismo, donde hay un estacionamiento donde se puede dejar el vehículo. También se puede ascender en bicicleta por el mismo camino. La subida es bastante empinada pero si se está en forma, las vistas y el placer de llegar pedaleando hasta Orongo merecen la pena.

En la carretera de ascenso, antes de llegar al parking, hay un lugar llamado “el mirador de la isla” desde donde se obtiene una magnífica panorámica de la pista del aeropuerto de Mataveri, el pueblo de Hanga Roa y al fondo el Terevaka, el punto más alto de Isla de Pascua.

Para llegar caminando, hay que seguir el sendero Te Ara o Te Ao que parte desde los jardines de la CONAF, pasando la cueva de Ana Kai Tangata, y que era utilizado antiguamente en la ceremonia del Tangata Manu por los participantes para subir hasta la aldea ritual. La ruta está más o menos señalizada y de cualquier forma es difícil perderse, en caso de duda hay que ir siempre hacia arriba. La caminata hasta el mirador del volcán Rano Kau tarda aproximadamente una hora. Una vez aquí se puede continuar por la carretera para cubrir el último kilómetro o seguir el estrecho sendero que bordea el cráter hasta llegar a Orongo. En este último caso, se podrá disfrutar de unas vistas impresionantes del volcán.

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