Ana Te Pora

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Ana Te Pora es una cueva de tamaño medio, situada en las proximidades de un acantilado en la costa noroeste de la isla. Forma parte del gran sistema de cavernas del sector conocido como Roiho, cuyo mayor exponente es la cueva de Ana Te Pahu.

Ana Te Pora que podría traducirse como “la cueva de la canoa de totora” es un largo tubo de lava que contiene una gran sala en forma de bóveda con paredes lisas. Se cree que esta cueva era una Ana Kionga o cueva refugio y fue utilizada para esconderse del enemigo en las épocas donde el enfrentamiento entre los distintos clanes era frecuente.



El lugar donde se halla la cueva asemeja una pequeña plaza rodeada de rocas volcánicas. A la derecha hay una karava o alero de piedra que pudo haber servido también como refugio pero no conduce al interior.

La pequeña entrada se sitúa a la izquierda de la pequeña explanada, y se observa que fue protegida y reforzada con grandes piedras formando un estrecho pasillo para mejorar la seguridad dificultando el acceso al interior.

¿Cama de piedra, altar ceremonial o enterramiento?

Estructura de piedra que asemeja a una cama o tumba en Ana Te Pora

Estructura de piedra que asemeja a una cama o tumba

Una vez en el interior de esta gran sala, a pocos pasos de la entrada, destaca una formación rectangular realizada con piedras que recuerda a una cama o un colchón. Se ignora para que fue creada. Los antiguos rapanui dormían directamente en el suelo sobre un lecho de esteras o pasto y usaban una piedra lisa a modo de almohada. Si el tiempo era fresco, se tapaban con una capa de mahute. Sin embargo no parece que fuera esta su función.



No se han encontrado otras estructuras similares a esta en una cueva. Se piensa que tal vez fue construida para ejercer como altar ceremonial o como base para algún enterramiento, por los restos óseos hallados aquí. Las cuevas de Isla de Pascua sirvieron como última morada para numerosos habitantes por lo que siempre han tenido un carácter sagrado vinculado a los espíritus.

Túnel que conduce a una de las salidas de Ana Te Pora

Túnel que conduce a una de las salidas de Ana Te Pora

Después de dejar a atrás esta “cama pétrea” se puede continuar hasta el final de la sala donde aparece un pequeño muro de piedras. Una vez traspasado la cueva se estrecha bastante y se vuelve oscura. Hay que agacharse para avanzar por este tramo con ayuda de una linterna hasta que poco después se observa que llega luz del exterior. Esta claridad procede del otro acceso a la cueva, bastante más rudo y natural que el anterior, que forma un hermoso y pintoresco marco a una higuera que crece en el suelo y asciende hasta la superficie.

Joven higuera que nace en el interior de Ana Te Pora

Joven higuera que nace en el interior de Ana Te Pora

Si se quiere y se está en condiciones para ello, se puede salir por este agujero trepando un poco por las piedras. Otra opción es regresar por el mismo camino hasta la entrada principal. A medio camino entre ambos accesos, surge un túnel lateral que conduce a otra salida cercana al acantilado. Pocos eligen esta opción ya que requiere sortear tramos verdaderamente oscuros, estrechos y claustrofóbicos antes de llegar al final.

Cómo llegar a Ana Te Pora

Ana Te Pora se sitúa en el camino que bordea la costa norte, a unos 400 metros después de Ana Kakenga o cueva de las dos ventanas, y a algo más de 1 km antes de llegar al Ahu Te Peu.

Se puede llegar en vehículo todoterreno por el camino que comienza en Ahu Akivi y que forma parte del llamado circuito Te Ana o de las cuevas que incluye la visita a Ana Te Pahu, Ana Te Pora y Ana Kakenga. También se puede llegar por la pista que comienza en Ahu Tahai y que pasa por Hanga Kio’e. Sin embargo se desaconseja el uso del vehículo debido al mal estado del terreno, que se vuelve casi impracticable en días de lluvia. Además la delgada capa volcánica, sobre la que transcurre el camino, tiene solo unos pocos centímetros de espesor en algunos tramos, por lo que podría colapsar por el paso continuo de los automóviles.

Una mejor opción y más saludable es llegar hasta aquí caminado o en bicicleta por el sendero que comienza en Ahu Tahai. El recorrido, que tiene una longitud aproximada de 4,5 km y una duración de una hora, permite disfrutar de la brisa marina y las hermosas vistas de los acantilados de la costa.

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