Ana Kakenga, las dos ventanas

Vista del atardecer desde Ana Kakenga | Foto: Murray Foote

Vista del atardecer desde Ana Kakenga | Foto: Murray Foote

Ana Kakenga es, después de Ana Kai Tangata, la cueva más visitada y atractiva de Isla de Pascua. Se halla a unos 4 kilómetros al norte de Ahu Tahai siguiendo por el camino que transcurre por el borde costero, y suele ser la última caverna que se visita en el circuito turístico Te Ana o de las cuevas que comienza en Ahu Akivi.




Ana Kakenga es un tubo volcánico, de unos 50 metros de largo, formado hace miles de años cuando la lava aún líquida continuó fluyendo por el subsuelo. Esta caverna, al igual que la de Ana Te Pora, se utilizó como Ana Kionga o cueva refugio durante las luchas que tuvieron lugar hace siglos entre los diferentes clanes de la isla.

En el único acceso disponible, camuflado en el terreno, se pueden observar las losas (paenga) que se utilizaron para reducir el ancho de la boca natural de la cueva. De esta forma se construyó un pasadizo bastante estrecho, que permitía un mejor control defensivo ante posibles invasores.

Una triste historia de amor

El nombre de Ana Kakenga podría estar relacionado con una triste historia de amor. Según cuenta la leyenda, esta cueva fue el último escondite de una joven pareja que huía del castigo por su amor prohibido. Para que no los encontraran tapiaron la entrada desde dentro y allí permanecieron hasta su muerte. No se sabe si murieron de hambre o se lanzaron al mar desde lo alto, ya que sus cuerpos nunca fueron hallados.

Una entrada complicada

La entrada a Ana Kakenga es algo complicada

La entrada a Ana Kakenga es algo complicada

La entrada a la cueva es un pequeño agujero situado a ras de suelo, de algo más de medio metro de ancho. Si no se va acompañado por un guía, puede ser difícil de ubicar, ya que el acceso en sí no está señalizado y más parece una madriguera que un lugar visitable. Está situado a mano izquierda del sendero que desciende hacia el acantilado y que comienza tras la cerca de piedras donde están unos viejos letreros que indican el lugar.

Hay que bajar con cuidado por las piedras y agacharse para evitar golpearse en la cabeza. Los primeros metros son bastante agobiantes y claustrofóbicos ya que no hay mucho espacio para avanzar. En este primer tramo es necesario hacer uso de la linterna y caminar en cuclillas, pero poco después ya no es necesario ya que el espacio crece y la luz natural que proviene del fondo ilumina el camino.

Las magníficas vistas de Ana Kakenga

Ventana derecha de Ana Kakenga con increíble vista del motu Tautara

Ventana derecha de Ana Kakenga con increíble vista del motu Tautara

Llegados a este punto, se vislumbra una amplia sala donde el recorrido se divide en dos pasillos divergentes que terminan en sendas aberturas recortadas en la roca del acantilado. Estas dos grandes ventanas naturales situadas a 30 metros de altura y creadas por la salida del flujo de lava hacia el mar, son las que dan el sobrenombre a la cueva.

La gran ventana del lado derecho tiene unas dimensiones de dos por dos metros y su caprichosa silueta enmarca una vista fantástica de los islotes cercanos, llamados motu Tautara y motu Ko Hepoko.

El intenso azul cobalto del oceáno Pacífico recortándose en la venta izquierda de Ana Kakenga

El intenso azul del oceáno Pacífico se recorta en la ventana izquierda

A la ventana izquierda, de forma elíptica, se llega después de un serpenteante camino que obliga a agacharse de nuevo. La vista desde aquí es igual de magnífica, con el intenso azul del Océano Pacífico recortando por la roca volcánica.

La increíble sensación de tener las olas rompiendo justo debajo, no debe hacernos olvidar el peligro de caída al vacío. Desde ambos ventanales, se consiguen unas bellas fotografías a contraluz, capturando con permiso de las nubes, momentos mágicos durante la puesta de sol.

Cómo llegar a Ana Kakenga

Vista de los acantilados a los que se asoma Ana Kakenga

Vista de los acantilados a los que se asoma Ana Kakenga

Ana Kakenga se sitúa en el camino que bordea la costa norte, a unos 400 metros antes de Ana Te Pora, y a algo más de 1 km antes de llegar al Ahu Te Peu.

Se puede llegar en vehículo todoterreno por el camino que comienza en Ahu Akivi y que forma parte del llamado circuito Te Ana o de las cuevas que incluye la visita a Ana Te Pahu, Ana Te Pora y Ana Kakenga. También se puede llegar por la pista que comienza en Ahu Tahai y que pasa por Hanga Kio’e. Sin embargo se desaconseja el uso del vehículo debido al mal estado del terreno, que se vuelve casi impracticable en días de lluvia. Además la delgada capa volcánica, sobre la que transcurre el camino, tiene solo unos pocos centímetros de espesor en algunos tramos, por lo que podría colapsar por el paso continuo de los automóviles.

Una opción mejor y más saludable es llegar hasta aquí caminado o en bicicleta por el sendero que comienza en Ahu Tahai. El recorrido, que tiene una longitud aproximada de 4 km y una duración de unos 50 minutos, permite disfrutar de la brisa marina y las hermosas vistas de los acantilados de la costa.

Mapa de ubicación



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