Ana Kai Tangata

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Ana Kai Tangata es una de las cuevas más interesantes y accesibles de la isla. Su ubicación espectacular a la orilla del mar, la cercanía a Hanga Roa, sus pinturas rupestres y las leyendas que la envuelven, hacen de ella una de las cuevas más atractivas y visitadas de Rapa Nui.

Ana Kai Tangata es una cueva de origen volcánico en la que los continuos embates del mar han ido erosionando la lava del acantilado hasta crear una cavidad de 10 metros de anchura, 5 metros de altura y 15 metros de profundidad. Su abertura da hacia el mar, donde rompen las olas con fuerza, pero al estar situada por encima de la línea de marea alta, se puede acceder fácilmente.



Un nombre y un pasado confusos

El nombre de esta cueva se ha prestado para grandes especulaciones por las posibles traducciones de las palabras que lo forman. En el idioma rapanui no hay duda de que la palabra Ana significa “cueva” y la palabra Tangata quiere decir “hombre”. El problema reside en el término Kai, con varias acepciones posibles.

Generalmente Kai se suele traducir por “comer”, con lo que la traducción literal sería “la cueva donde comen hombres”. De ahí que a Ana Kai Tangata se la conozca también como “la cueva de los caníbales”. La tradición oral refleja antiguos episodios de canibalismo en la isla por parte del clan campeón en la competencia del Tangata Manu. Este grupo que residía en Mataveri, celebraba la victoria con fiestas y banquetes que, en ocasiones, incluían víctimas humanas. Algunos de estos crueles festines tenían lugar en la cueva, donde llevaban a los desafortunados rivales.



A pesar de lo que cuentan estas leyendas, hasta ahora no se han encontrado evidencias físicas en las excavaciones realizadas que prueben estas terribles prácticas. Sin embargo, no se descarta que existieran, debido a los continuos enfrentamientos entre clanes y la escasez de alimentos en épocas pasadas.

Otras variaciones de esta traducción sería “la cueva dónde comen los hombres” o incluso “la cueva que come hombres” ya que la gran abertura de la caverna simula una enorme boca oscura que se “traga” a las personas que en ella entran.

La gran boca de entrada a la cueva de Ana Kai Tangata

La gran boca de entrada a la cueva

Por último, la palabra Kai podría significar también “reunir” o “contar” por lo que se cree que esta cueva se utilizó como lugar de reunión o aula para impartir algún tipo de enseñanza, de hecho la cúpula de su interior presenta buenas propiedades acústicas.

Una última hipótesis, basada en los restos encontrados, argumenta que esta caverna fue un pequeño astillero de barcas, donde se construían “vaka ama”, pequeñas canoas confeccionadas con tablas cosidas entre sí, propias de la época en la que la madera era escasa en la isla. Esta actividad queda reflejada en una de las últimas escenas de la película Rapa Nui, donde aparece Ana Kai Tangata con el padre de Ramana construyendo la canoa en la que escapan los protagonistas.

Las pinturas rupestres de Ana Kai Tangata

La mayoría de las pinturas representan al ave manutara cueva Ana Kai Tangata

La mayoría de las pinturas representan al ave manutara

Aparte de su espectacular ubicación y su nombre inquietante, Ana Kai Tangata destaca por ser uno de los mejores lugares donde admirar el antiguo arte rupestre de Isla de Pascua.

En la bóveda interior de la cueva, a unos 4 m de altura se pueden observar hermosas pinturas rupestres en colores rojo, blanco y negro, que en su mayor parte representan al manutara o Gaviotín Apizarrado. Este ave migratoria, que anidaba en los motu o islotes frente a Orongo cada primavera, se considerada sagrada y constituía el principal icono del culto del Tangata Manu u hombre-pájaro.

Lee más sobre la ceremonia del Tangata Manu

El sector de Mataveri, donde se encuentra Ana Kai Tangata, está estrechamente relacionado con la Aldea Ceremonial de Orongo. Parece que durante el mes de julio, aquí se instalaban los grupos que participaban en la competencia del Tangata-Manu. Más tarde, ascendían en procesión por la ladera del volcán Rano Kau hasta Orongo, donde se realizaba la competencia. Este tramo era llamado Te Ara o Te Ao” o “El Camino del Mando”, en alusión al objeto ritual que simbolizaba el poder o autoridad de los jefes. Ya en Septiembre, cuando el primer huevo era capturado se otorgaba el título de hombre-pájaro al ganador, y entonces el elegido descendía con el Ao (bastón de mando) en su mano, mostrando así su victoria y poder adquirido.

Taheta o recipiente tallado en piedra Ana Kai Tangata

Taheta o recipiente tallado en piedra hallado en el interior de la cueva

Este antiguo rito basado en la recogida el primer huevo del manutara, parece haber inspirado los motivos encontrados en la cueva. Las diferencias en los diseños de las pinturas indican que fueron realizadas por diversos autores a lo largo del tiempo. Los artistas utilizaron esencias vegetales y pigmentos minerales recogidos de la zona de Vinapu, mezclados con grasa de tiburón. En el interior de la cueva se aprecia una “taheta” o recipiente excavado en la roca donde pudieron haber preparado y mezclado los colores.

La conexión entre las aves y los barcos

En la actualidad, se puede distinguir una docena de aves pintadas en rojo y delineadas en blanco, acompañadas de otras figuras que podrían representar barcos. Algunas adoptan la forma de las clásicas canoas polinésicas o poras y otras muestran barcos europeos con mástiles.

Recreación las aves y los barcos en Ana Kai Tangata - Melinka Cuadros Hucke para el libro Manu Iri

Recreación de las pinturas de Ana Kai Tangata | Acuarela de Melinka Cuadros Hucke para el libro Manu Iri

Es sorprendente el gran número de barcos pintados en Ana Kai Tangata, solo superado por los encontrados en el interior de las casas de Orongo. Esta representación conjunta de barcos y aves encontrada tanto en la cueva como en la aldea ritual, confirma una fuerte conexión entre ambos lugares.

Los investigadores sugieren que durante cierto periodo de la historia los isleños consideraron a los visitantes europeos como mensajeros del más allá, llegando y desapareciendo en el océano al igual que las aves migratorias. Esta curiosa relación pudo haber sido reforzada por el hecho casual de que gran parte de las visitas de los barcos que llegaban a la Isla de Pascua, coincidían con la primavera y el otoño austral, época en la que tenía lugar la ceremonia del hombre-pájaro.

La fragilidad de un lugar único

Según constan en los registros de varios estudiosos, hasta los años 30 del pasado siglo, el estado de conservación de las pinturas era bastante bueno. Sin embargo, debido a las filtraciones de agua de las capas superiores y al efecto dañino del salitre del mar, los pigmentos han ido perdiendo su intensidad.

A este deterioro causado por la humedad, hay que añadir la irreversible pérdida de amplias áreas de piedra laja que se fueron desprendiendo del techo y el expolio de algunos fragmentos llevado a cabo por visitantes extranjeros a lo largo del tiempo. Es probable que estos factores, que han reducido la superficie original pintada a las escasas muestras que todavía se aprecian, contribuyan en el futuro a la desaparición total de este importante testimonio del pasado.

Consejos para la visita

Escaleras de acceso a la cueva de Ana Kai Tangata

Escalera de acceso a la cueva de Ana Kai Tangata

Ana Kai Tangata tiene un emplazamiento fantástico para ver las olas reventando en los acantilados cercanos. Aquí se puede sentir la fuerza y belleza del Pacífico contra las rocas.

Para llegar a la cueva hay que bajar unas escaleras talladas en el acantilado, por lo que se aconseja llevar calzado adecuado y advertir que el descenso puede no ser apropiado para personas mayores o con movilidad reducida. Una vez abajo se puede contemplar las pinturas del techo, y la fotogénica imagen del cielo y el mar enmarcados por la boca de la caverna a contraluz.

El ingreso hay que hacerlo con cuidado pues hay peligro constante de desprendimiento de las piedras lajas que caen del techo. Las olas dan la impresión de querer avanzar e inundar al interior, pero afortunadamente para el visitante esto no ocurre normalmente. En los días en los que la isla es azotada por temporales, hay que ser prudente y evitar riesgos.

Cómo llegar a Ana Kai Tangata

Sendero a Ana Kai Tangata por la costa con el Hotel Iorana a la izquierda

Sendero a Ana Kai Tangata por la costa con el Hotel Iorana a la izquierda

La cueva está ubicada en la zona sur de Hanga Roa, a unos 2 km del centro siguiendo la ruta de la costa que conduce al volcán Rano Kau y a la aldea de Orongo. De hecho la visita a la cueva se incluye en los itinerarios y tours que recorren esta zona de la isla.

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Para llegar en vehículo se debe tomar la Avenida Atamu Tekena hasta el final, donde se gira a la derecha hacia el sector de Mataveri. Después se sigue la calle Policarpo Toro, dejando atrás la pista de aterrizaje del aeropuerto hasta encontrar un pequeño estacionamiento situado a unos 100 m después de la entrada del Hotel Iorana.

Una alternativa, un poco más larga pero más panorámica, es llegar caminando desde Hanga Piko por el sendero que bordea los preciosos acantilados volcánicos. Pocos metros antes de llegar a la cueva, frente al Hotel Iorana se halla una piscina natural formada entre las rocas. Aunque es un tentador escenario que invita a refrescarse, hay que tener mucha precaución por el difícil acceso y por el peligro de las olas que rompen contra las rocas y que lamentablemente han costado la vida del algún turista

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