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Cuando Kevin Costner vino a Isla de Pascua a filmar la cinta “Rapa Nui“, en 1993, Leonardo Pakarati fue parte del equipo de filmación. Trabajó en la foto fija y como camarógrafo del making of . Ya era un egresado de la carrera de Comunicación Audiovisual en el continente. Hoy, trabaja en el que sería el primer largometraje documental de Isla de Pascua dirigido por un cineasta originario de Rapa Nui.

Ganadora de un fondo Corfo para su desarrollo, la película “Te Kuhane o te tupuna” o “El espíritu de los ancestros” acaba de ser seleccionado para el pitching del Festival internacional de Documentales de Oceanía, que se realiza en Papeete, Tahiti.




El proyecto de Pakarati sigue el viaje de una abuela y una niña rapanuís en busca de piezas ancestrales de su cultura, arrancadas del lugar al cual pertenecían. “Es el retrato de un viaje en busca de la magia perdida, pero será también el registro de parte de un movimiento que busca reivindicar el valor de lo propio, que reclama sus tierras y los objetos que le dan sentido a una de las cosmovisiones más complejas y extraordinarias del mundo”, agrega el realizador.

Leonardo Pakarati ha trabajado como productor en diversas realizaciones audiovisuales hechas -mayoritariamente- en Isla de Pascua y, además, fue el creador del canal de TV de Rapa Nui. Sobre sus motivaciones para este proyecto, explica: “Ha sido tradición en la familia Pakarati guardar el conocimiento ancestral de la isla y difundirlo, especialmente las mujeres, quienes además transmiten el idioma. Por esto, y como miembro de la familia, mi trabajo como comunicador se ha vuelto una forma de mantener viva la tradición de contar y escuchar historias”.

El filme muestra cómo un poco antes de morir, la abuela rapanuí Noemí le cuenta a la pequeña Mikaela la historia del moai Hoa Haka Nanaia (El Rompe Olas), al que también llaman “El Amigo Robado”, porque hace 100 años unos extranjeros se lo llevaron de la isla. Según cuentan los realizadores: “Para ella, una forma de recuperar el Mana para devolver el bienestar a la isla, es traer al espíritu del Rompe Olas de vuelta a su tierra (…) Noé y Mika recorrerán el British Museum, en Londres, y los museos Louvre y Quai Branly, en París, donde descubrirán los cientos de piezas de su cultura que están en estos lugares”.

-¿Por qué eligieron los personajes de la abuela y la niña para contar la historia?

“Porque representan un mundo que se está extinguiendo y el que lo va a reemplazar. Por un lado, Noe es una espectadora de la historia contemporánea de la isla y conocedora de la antigua tradición. Ella nos remonta a un tiempo y espacio que está cambiando, donde la vida tenía otra velocidad, donde las cosas importantes eran comer y morirse feliz”.

“Parte de su vida como rapanuí”, agrega el cineasta, “es transmitir su conocimiento y ahí es donde entra Mika, la nueva generación, que al igual que Noe vive en la isla más aislada del mundo, pero maneja los puentes virtuales de la tecnología. Ella está llamada a seguir contando la historia de su pueblo”.

-¿Cuál crees que es la diferencia principal entre un documental hecho por rapanuís y otro que no?

“La principal diferencia radica en la conexión con el tema de la película, el punto de vista, ya que al verse uno involucrado desde lo personal, lo íntimo, el relato se vuelve propio y no solo una mirada ‘científica’, ‘antropológica’ o ‘exótica’, en este caso, de una cultura. De cualquier modo, el aporte de otras visiones, ajenas al mundo rapanuí, también ha sido importante, para que nosotros mismos nos reconozcamos”.

Fuente: El Mercurio





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