Talla en madera del Moai Kava Kava

Talla en madera del Moai Kava Kava

Sin lugar a dudas, el moai kava kava es una de las figuras más características de la artesanía rapa nui. Antiguamente se tallaban en madera de toromiro, árbol casi extinto y en proceso de recuperación, pero actualmente se utilizan otros tipos de madera.

La forma de estas tallas suele ser siempre la misma con pequeñas variaciones: una figura masculina esquelética con vientre hundido y prominentes costillas, que es precisamente lo que significa la palabra rapanui “Kava Kava”. El tronco es largo y las extremidades cortas con pies pequeños. El rostro es afilado, de mejillas finas y perfil aguileño y suele acabar en una pequeña barba. Tiene orejas largas y puntiagudas y los ojos aparecen muy abiertos con expresión de espanto y están hechos de hueso y obsidiana. Algunas tienen altorrelieves en el cráneo, otras presentan una especie de casco o sombrero y a veces aparecen adornadas con cabellos humanos.




Existen también algunas representaciones similares de género femenino pero son más escasas. Aunque su aspecto es similar, por lo general no presentan costillas prominentes, son de formas planas, con pechos colgantes y casi sin curvas, de hecho tienen un aspecto bastante masculino porque son enjutas, calvas y hasta con pequeñas barbas. Estos moais femeninos de madera reciben el nombre de Moai Papa’a.

Estas figuras son una descarnada representación de los aku aku o espíritus de otro mundo. Se dice que cuando una persona, rompe un tabú (“tapu” en idioma rapa nui), una norma sagrada, después de morir, su alma  se transforma en un Aku-Aku y deambula entre el mundo físico y espiritual.

La leyenda del Moai Kava Kava

Cuenta la leyenda que cierto día, el ariki Tu’u Koihu, hijo mayor de Hotu Matu’a, estaba caminando a la media noche por Puna Pau cuando se encontró con dos espíritus, o aku aku, dormidos frente a él. Al verlos con atención se percató de que sus cuerpos eran esqueléticos, y decidió marcharse y dejarlos. Sin embargo al intentar escapar corriendo  los despertó,  así que los aku aku lo siguieron por temor a que dijera a alguien lo que había visto.

Tu’u Koihu negó haber visto algo pero los espíritus no le creyeron y se quedaron vigilándolo por dos días y dos noches. Al ver que no decía nada, se marcharon. Una vez libre de los espíritus, el ariki regresó a Tore Ta’hana, entró en una choza, y en un trozo de madera de toromiro talló a las dos figuras descarnadas de los aku aku que había visto y que guardaba en su memoria. Este fue el medio de comunicación que encontró el ariki para contar lo que había visto. 

Este fue, según la tradición, el origen de los Moais Kava Kava (“estatuas con costillas”) que los isleños acostumbraban tallar y colgar en la puerta de sus casas, del lado de adentro, para espantar a los malos espíritus.





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