mangai-museo-historia-natural

Mangai maea | Foto: Museo de Historia Natural de Santiago

El anzuelo o mangai, en idioma rapanui, es un artefacto extendido por toda la Polinesia y era considerado uno de los objetos más preciados que se podía tener en una isla, ya que mediante su uso, los habitantes conseguían el alimento necesario para su subsistencia.

El anzuelo ha jugado un papel principal en los mitos de creación polinésicos. Uno de ellos, describe como el dios Maui usó un anzuelo y un sedal para “pescar” las islas desde el fondo del mar y traerlas a la superficie.




Estas asociaciones mitológicas y el propio uso fundamental de la herramienta pueden explicar el porqué las personas valoraban tanto el anzuelo. Se tardaba mucho tiempo en confeccionar una de estas valiosas piezas, así que se heredaban de padres a hijos como una joya de familia.

Tipos de mangai

Mangai ivi de hueso | Foto: Museo Fonck

Mangai ivi de hueso | Foto: Museo Fonck

Los anzuelos de Isla de Pascua son los que más variaciones presentan respecto al resto de los encontrados en otras islas de la Polinesia. Se distinguen varios tipos. Los más pequeños conocidos como rou y piko estaban hechos de hueso humano o de ave, tenían un gancho más recto y más abierto y se usaban para la pesca en la orilla de pequeños peces.

Los anzuelos más grandes denominados mangai, se usaban para la pesca en alta mar de peces más grandes, especialmente el atún. La forma de la curva es más cerrada que en el rou y el gancho está dirigido hacia el interior.

Mangai ivi vere vere | Imagen: Stepehn Chauvet

Mangai ivi vere vere | Imagen: Stephen Chauvet

Mangai maea | Imagen: Stepehn Chauvet

Mangai maea | Imagen: Stephen Chauvet

Entre los mangai, cabe distinguir el material que fue utilizado para su fabricación. El mangai ivi estaba hecho de hueso y de una sola pieza. El uso de material óseo humano se entiende debido a la ausencia de otros grandes animales de los que se pudiese extraer superficie suficiente para los modelos más grandes. Dentro de los mangai de hueso, hay un tipo singular que es el mangai vere vere, un anzuelo compuesto de dos piezas: la que forma una curva se llama mata (ojo) y la otra va’e (pie). La primera tiene una muesca en la parte inferior donde se acopla al va’e y se ata estrechamente con un cordel de fibras trenzadas de hau hau (Triumfetta semitriloba), un arbusto local.

Por último, están los mangai fabricados en piedra, concretamente de basalto pulido, llamados mangai maea, o mangai kahi, ya que estaban destinados a la pesca de atún (kahi en idioma rapanui).

El método para hacer los anzuelos de hueso y piedra es parecido. Se realizaba un esbozo general en el material, se perforaba un agujero central que se iba agrandando y se le daba la forma deseada, y se terminaba con el limado y pulido que solía hacerse con coral.

Mangai maea a medio terminar y uno ya terminado de la colección del Museo Sebastian Englert

Mangai maea a medio terminar y uno ya terminado de la colección del Museo Sebastian Englert

En su libro sobre anzuelos del Pacífico, el antropólogo y coleccionista H. G. Beasley indica que los anzuelos de piedra pulida de Isla de Pascua son extraordinarios en cuanto a forma y acabado y los consideraba una obra de arte. También apunta que no se han encontrado en ningún otro lugar del Pacífico con la excepción de Nueva Zelanda, dónde recibe el nombre de he’i matua.

Una gran mayoría de los antiguos anzuelos que se han recogido desde principios del s XIX en Isla de Pascua, se han encontrado en tumbas de los ariki (jefes tribales) enterrados en los ahu, junto con lanzas con punta de obsidiana. Aunque por su forma parece que pudieron utilizarse para pescar (otros no debido a su círculo demasiado cerrado), tal vez podrían considerarse más cómo un símbolo de autoridad y estatus.

Resulta curioso que se hayan encontrado muchos más anzuelos en la costa norte de la isla que en la sur. Puede ser que la pesca fuera más abundante en el norte, dónde los anzuelos hallados además son de mayor tamaño. Otras teorías indican que pudieran pertenecer a los clanes instalados en esa zona, en especial al poderoso clan Miru, descendiente del rey Hotu Matu’a, lo que reforzaría al mangai como símbolo de poder.

Petroglifos de mangai junto a un pulpo de Papa Mangai en el sitio Papa Vaka

Petroglifos de mangai junto a un pulpo sobre Papa Mangai en el sitio Papa Vaka

Más evidencias de lo anterior, se pueden ver en el área conocida como Papa Vaka, dónde se halla la mayor concentración de petroglifos con forma de mangai de toda la isla. Allí puede verse una roca, denominada precisamente Papa Mangai, dónde junto a la hermosa y original silueta de un pulpo se pueden observar varios grabados de anzuelos sobre su superficie.

Los anzuelos también eran un motivo común en los diseños de tatuajes, cómo observó Katherine Routledge durante su estancia, lo que añade un significado de protección y fortuna a los mangai.

Una Interpretación alternativa más tenebrosa sobre los sobredimensionados anzuelos de pesca rapanui, desarrollada por Martinsson-Wallin, expone que pudieron ser usados para un tipo de “pesca” más macabra. En ciertas islas de la Polinesia Oriental, esta clase de “pesca” consistía en el sacrificio de cuerpos humanos, que eran suspendidos de un árbol por un gran anzuelo insertado en la boca de la víctima.

El origen de esta terrible práctica puede estar en una leyenda polinésica, que cuenta como dos pescadores que iban a ofrecer su captura a los dioses, se comieron ellos mismos el pescado. Arrepentidos después del festín, llevaron los restos al sacerdote, quien no se contentó con recibir una espina como ofrenda, y se indignó aún más cuando supo que los pescadores se habían comido el pescado. Así que decidió sacrificar a los infractores y ofrecerlos, en lugar de un pez deshonrado. Los dos hombres fueron colgados de un árbol y presentados al dios como i’a avae raraa (pez con piernas largas).

Ya que estos sacrificios estaban extendidos en la Polinesia Oriental, no se puede descartar que tuvieran lugar en Rapa Nui. No es descabellado pensar que el clan Miru o clan dominante desarrollara los mangai si querían celebrar sacrificios humanos para mantener su poder y autoridad.

La leyenda del Mangai Ivi Tangata

Manga ivi

Manga ivi | Foto: Museo Antropológico Sebastian Englert

Existe una antigua leyenda que atribuye a un hombre llamado Ure Avai, la primera fabricación del mangai ivi tangata, anzuelo hecho de hueso humano.

Ure Avai era un joven pescador que vivía en Hanga Piko. A pesar de descender de una antigua familia de pescadores, no estaba contento con los resultados de su pesca. El, como el resto de pescadores de la isla, utilizaba anzuelos hechos de piedra, mangai maea, pero no dadan el resultado esperado en la captura de atunes, ya que la mayoría de los peces se escapaban cuando trataba de subirlos al bote desde las aguas profundas.

Una tarde, tras regresar triste a su casa después de una jornada poco fructífera, decidió rezar a Mea Kahi, el dios de la pesca, para pedirle ayuda en su faena. Por la noche, mientras dormía, tuvo un sueño. Se le apareció el espíritu de un ancestro (tupuna) llamado Tirakoka y le indicó por qué no tenía éxito en la pesca. Entonces le ordenó ir a la cueva dónde estaban enterrados los restos de su padre, y coger un trozo de fémur para construir un anzuelo.

Al día siguiente, confundido aún con la visión, decidió encaminarse a la cueva dónde estaba enterrado su padre. Tomó un trozo de hueso del muslo, y comenzó a tallar un anzuelo según las indicaciones que le había dado el espirítu. Cuando lo tuvo listo, se embarcó en su canoa y se dirigió mar adentro, lejos de sus compañeros, para probar su nueva herramienta. Una vez lanzado el mangai, empezó a atrapar peces con suma facilidad, regresando a puerto con grandes cantidades de pescado.

El constante éxito en la pesca, despertó primero el asombro y luego la envidia del resto de pescadores, que no entendían como conseguía Ure Avai, tal cantidad de peces. Le preguntaron por su secreto, pero éste no quiso revelarlo, lo que originó una enemistad con sus compañeros de faena. Entonces un día, los otros pescadores, desesperados por conocer sus artes ocultas siguen a Ure hasta su caladero favorito y se enfrentan con él. Ure tratando de mantener su secreto pierde la vida en la pelea, con lo que consiguen buscar en su barco y encontrar su nuevo anzuelo de hueso.

Cuentan que desde entonces, los pescadores de Rapa Nui utilizaron el mangai ivi tangata para obtener una pesca abundante, no faltando ya más alimento que llevar a sus familias y que el espíritu maligno de Ure Avai sigue vagando por la isla.

El mangai hoy

Manga ivi con forma de caballo de la Fundación Tadeo-Lili

Extraordinario mangai ivi con forma de caballo de la Fundación Tadeo-Lili

La creencia de que el mana (energía) de los pescadores expertos se pudiera transmitir a través de sus huesos, una vez fallecidos, era común en muchas partes del Pacífico Sur.

Actualmente el mangai es el colgante más popular entre los habitantes de Rapa Nui y de la Polinesia, y su uso se ha extendido por todo el mundo. Es usado como amuleto de prosperidad, abundancia, protección y buena suerte, especialmente para aquellos que se adentran en el mar, pero también se ha convertido en un valioso objeto decorativo debido a su original estética.

Se pueden observar interesantes ejemplares históricos en el Museo Antropológico Sebastian Englert de Isla de Pascua y en el Museo Fonck de Viña del Mar. Como ejemplo de bella artesanía contemporánea destacan los mangai de hueso tallados por Tadeo Teao expuestos en la Fundación Tadeo-Lili.

Anzuelo de estilo hawaiano | Foto: Makani Hawaii

Anzuelo de estilo hawaiano | Foto: Makani Hawaii

En las tiendas y mercados de Isla de Pascua se pueden comprar mangai realizados en hueso, piedra, madera o metal, siguiendo los antiguos diseños locales. También es posible encontrar mangai confeccionados en Hawaii por marcas como Makani Hawaii que se diferencian por un diseño más estilizado, y una curiosa forma de anudar el cordel trenzado confeccionado de fibra vegetal.





Menu
×
Simple Share Buttons